domingo, 11 de marzo de 2018

11M ¿preparados para la verdad?


Escuchaba el viernes en “esRadio” una entrevista con Eloy Moran, víctima de los atentados en Madrid del 11 de Marzo de 2.004. “Después de catorce años, los supervivientes seguimos preguntándonos que ocurrió, lo único que sabemos es que lo que nos han contado no es verdad”. Y otra frase, en la misma línea, para la reflexión, la del Juez Gómez Bermúdez: “España no está preparada para saber la verdad”, según le contó a la presidenta del Foro de Ermua y decana de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU-San Pablo, Inmaculada Castilla de Cortázar. Tras catorce años y después del mayor atentado de la historia de Europa con ciento noventa y dos muertos y más de dos mil heridos ¿Cómo es posible que una nación tan antigua como la nuestra pueda estar así?. La memoria de todos ellos y el respeto que también merecen el resto de los españoles nos debe situar en el camino de descubrir la verdad. Morán siguió relatando que como autores materiales hay dos personas encarceladas que nada tienen que ver entre sí. “Zougam fue condenado en base al testimonio de dos rumanas que luego fueron imputadas por falso testimonio. Unas testigos que llegaron a situar a Zougam en cuatro vagones distintos”. Pero pese a lo que ocurre cuando la conmemoración llega o en actos donde hay cámaras, las victimas vuelven a sentir soledad o abandono. Tanto como cuando escucharon decir a un fiscal en el Juicio: “da igual el arma del crimen” o cuando observan el abandono actual que sufre aquel monumento que se levantó en Atocha. Y Eloy Morán subraya: “hemos percibido de los políticos que hay un interés muy grande por olvidar el 11M, si pudieran borrar el día del calendario lo habrían hecho”. No obstante, no cree que se olvide “mientras haya gente que este dispuesto a seguir alzando la voz y pidiendo la verdad de lo que pasó. El 11M está grabado a fuego en la memoria colectiva por muchos intentos que se hagan por borrarlos”. Pero al final Morán se mostró esperanzador. “Alguien que no aguante tanto peso en sus conciencia cuente todo o parte de lo que pasó en aquellos días”. Y así llegamos a este Domingo con la mirada en la prensa de entonces y su crónica de lo que las alimañas humanas fueron capaces de hacer: “07:37 una bomba explota en un cercanías en la estación de Atocha. Apenas un minuto después se producen otras dos explosiones en el mismo tren. El caos y el desconcierto invaden los andenes y escaleras mecánicas de la terminal. Son las 7.38 cuando explotan otras dos bombas en un convoy en la estación de El Pozo y otra en Santa Eugenia. A las 7.39, cuatro explosiones más destrozan otro tren a quinientos metros de Atocha. En apenas tres minutos, diez bombas reescriben la historia”. La mía fue escuchar cientos de sirenas y comprobar que Madrid estaba en alerta, pero que a pesar de todo, la Capital funcionaba y que los ciudadanos daban anónimamente su sangre para todo aquel que la necesitase. El terrorismo, de nuevo no podía con Madrid y si cabe, los asesinos, lograron algo, unirnos, sacarnos de nuestras casas y hacerles frente. Madrid, aquella tarde de Marzo permanecía en un silencio sonoro.
Ángel Gil                                                                                     

domingo, 4 de marzo de 2018

Carta a Teresa


Estos días he tenido el placer de enseñarte Melilla. Esta Ciudad donde un día nació tu padre y donde tu abuelo no quiso servir a otra bandera y comprendió que la muerte no es el final. Cuando te esperamos en el Aeropuerto tus ojos ya brillaban con la emoción primera de aquella niña que supo antes cantar una habanera que hablar la lengua de Castilla. Y de allí nació tu deseo de investigar a través de tu Fundación cómo se puede cantar a Cuba desde esa tierra de campos de tu Valladolid natal. Gracias a Patricia Suarez tuve la suerte una tarde de conocerte en las ondas, cuando ambos hacíamos radio donde Madrid se hace más universal. Años has intuido este viaje que ahora vives como una promesa, como una deuda que hoy saldas. Has recorrido las calles desde O´Donnell hasta la Avenida, has contemplado como un soldado desconocido puede tener cara joven con unas manos rugosas que solo la experiencia en mil batallas concede la vida, te has parado ante el Ángel del Cementerio, ese que pone en las sienes de cada castrense que duerme la corona y la oración por su entrega valerosa y te has emocionado tras salir del Panteón ante los versos de Goy de Silva. Melilla te ha recibido con su poniente para respirar el aire limpio al atardecer en el Parque Hernández, mientras escuchabas solo el agua como música natural. Esa otra que solo hacia un rato la veías romper con fuerza por Horcas Coloradas. Melilla modernista en sus fachadas, en esos balcones llenos de vivencias, burguesa en su trazado y eterna para todos los que un día nacimos en ella o quieren a esta Ciudad. Mientras mirabas ese gótico civil de la UNED me decías que aún hoy sigue siendo esta Rusadir la gran desconocida en la Península. Siempre has creído en la unión que a las personas concede la música más allá de credos o lugares donde uno pueda ver la luz. Y de nuevo hemos comprobado tu admiración sincera por Juan Pablo de Juan, ese melillense que con su música y su entrega nos hace sentirnos orgullosos. Teresa Pérez sabes a habaneras de aquellas criollas de hablar candencioso que pasan su existencia en el Malecón. Aquí permanece esta hija de Marte para cuando tú decidas volver mirando siempre como adelantada desde este sur del sur. Ángel Gil   

domingo, 25 de febrero de 2018

Cuentame del comunismo Federico


Jiménez Losantos despierta España y su conciencia. Comunicador en torno a una mesa redonda magistral. Aragonés de Teruel que dejó de ser marxista por ser español. Admirador de la lengua de Cervantes al ser ella quien, a pesar de ser pobre, le permitió estudiar. Renunciar a lo nuestro y ser capaces de exhibir en ropa o algo más o a la Unión Jack o las barras y estrellas americanas, es uno de nuestros pecados capitales del siglo XX. Ahora Federico vuelve a sacar un libro “Memoria del comunismo. De Lenin a Podemos”, que arrasa ya en su séptima edición y que bucea en sus fuentes originales de Marx, Bakunin, Lenin, el Che o el Pablo Iglesias de ahora. Pero a pesar de esto también se habla de libertad. Hace unas semanas en una entrevista en “El Mundo” dentro de la sección “Los intelectuales y España” se analizaba diversos aspectos de esa movimiento desde su oposición a la propiedad privada pasando por los millones de asesinados o la moral y prensa que utilizan a su antojo. Dice que “el comunismo te presta un superioridad moral y te pone del lado del bien. Por el hecho de serlo automáticamente tu ya eres sabio: sabes más de la clase obrera que cualquier obrero, aunque no hayas trabajado jamás”. Para Jiménez Losantos los primeros que dejan de vivir como comunistas son sus propios jerarcas, solo porque saben su verdad, conocen la propaganda o como se ha urdido desde ahí la mentira. Y en ese momento, el periodista Jorge Bustos, le pregunta por Münzenberg “del que aprendió Goebbels la esencia de la propaganda que no consiste en afirmar lo propio sino en negar lo ajeno”, a lo que Jiménez responde: “nunca digas que eres comunista, di que estas con los pobres”. En cuanto a la superioridad moral de la izquierda, Federico Jiménez se muestra tajante: “no necesitas ni siquiera decir la verdad. La mentira es una herramienta revolucionaria dice Lenin. Así que tienes la conciencia blindada”. Otro punto de análisis son los cien millones de muertos que ha ocasionado el comunismo y como puede resucitar con esa cifra, su respuesta es que “aunque arruina y mata de verdad. Se borra cuando cinco millones de personas votan a Podemos, que es el comunismo más rancio”. Y la luz para Federico le llego con Solzhenitsyn “cuando le leo descubro que el problema no es Moscú o Mao, lo que arrebata la libertad es el comunismo mismo”. Bustos plantea a Jiménez: “¿Por qué la propiedad tiene tan mala prensa?” y responde “la deslegitimación de la propiedad es oficio de comunistas. Hoy se da por hecho que quien es propietario ha hecho algo malo. ¡Lo malo es robar lo que no es tuyo! .Es imposible que haya libertad individual si no se respeta la libertad”. Y aquí es donde, en la entrevista, se habla del liberalismo, para Federico Jiménez Losantos, “al liberal académico lo que le gusta es el beneficio. Algunos han perdido de vista que la libertad es un hecho moral, no económico. Hay una condición moral previa, que es la dignidad de la persona. De la Escuela de Salamanca sale la teoría del favorecimiento de la libertad unida a la propiedad: el rechazo de la inflación, la limitación del poder, la ley por encima del poderoso. La libertad es el fin”
Ángel Gil         

domingo, 11 de febrero de 2018

Gutierrez o el oficio de maestro


Suenan mis pasos en la inmensidad del patio. Ya no lo veo tan grande como en el amanecer de mi vida o tan pequeña como aquella pelota de tenis que se estrellaba contra la fachada de la Capilla. Miro a los lados y escucho sonidos de voces en esas horas de recreo o me vienen imágenes de cómo corríamos al salir de clase para ocupar aquel hueco que en el fondo daba a un portón y que imaginábamos un campo de primera. Formábamos equipos o mejor ya estaban hechos y eso creaba rivalidad y rodaba el balón…un regate o un empujón en buena o mala liz, esto solo dependía de las ansias o del resultado. Cuando me tocaba de portero, había a la derecha una pequeña puerta que tenía su truco para abrirse y que era usada por aquellos alumnos mayores para encender un cigarro, con boquilla o tantas veces sin ella, y a los que avisábamos cuando el peligro se acercaba. ¡Como sonaba la pelota al lanzarse contra aquella puerta de salida de vehículos!. Caían los goles pero teníamos nuestras propias reglas de “portería a portería…guarreria”, y así no subían los goles. No hacía falta ni árbitro ni botas con tacos, tampoco existía banquillo, todos hacíamos de todo y “las gorila” eran tan duras como el empeño que poníamos. ¡Éramos amarillos!, desde aquellos festivales en la Plaza de Toros cuando Mayo rozaba al Santo Patrón. De pronto sonaba la música, no me pida que la recuerde, estábamos en lo mejor y todo se cortaba. Era la comunicación no verbal que tocaba para ir al aula. En el teatro del cole se daba clase de pre tecnología. En la bolsa llevábamos todo lo necesario para hacer marquetería, pelos, tabla, segueta y esa cera que enfriaba el pelo de tanto cortar madera. El profesor era D. José Manuel Gutiérrez. En él no cabía estar allí en su mesa alejado del alumno. Iba recorriendo cada uno de los tableros de trabajo donde nos colocábamos y ya nos conocía, desde aquel hablador a quien no le daba tiempo a nada hasta los que no éramos manitas, pero eso sí poníamos esfuerzo y ganas. Él no solo nos daba esa asignatura, fue también tutor. Se hacía valorar por su entrega a todos, por su ejemplo y la humanidad con la que se involucraba. Como profesor, José Manuel Gutiérrez era vocacional. Esto no puede estudiarse en ningún manual ni el simple hecho de obtener una titulación lo incluye en el certificado que se cuelga de una pared, es una parte de ti que se da a otros, es la entrega sin horas, es comprobar si se entiende algo y por tanto se ha asimilado, es preocuparse de conocer a esa persona que hoy es su alumno. Muchas horas pasé con José Manuel Gutiérrez en mi Colegio o en la casa de O´Donnell y aún conservo entre los papeles un dibujo suyo que representa la fracción del pan. En un hotel de Madrid un lejano día de Junio miraba en la habitación aquel teléfono de marcación de disco de color marfil mientras esperábamos su llamada. Sonó y al descolgar mi padre se escuchaba la voz de José Manuel Gutiérrez, tragas saliva mientras los nervios me paralizaban, me jugaba el pasar a BUP. No parpadeas y observas la expresión de una cara y te dan la noticia, ¡Has aprobado todo!. Gracias José Manuel por lo que me enseñas desde tu espíritu lasaliano. En esta semana ha cumplido setenta años ese ser humano que quiero y admiro, a quien escucho y llamo maestro mientras le considero amigo
Ángel  Gil

domingo, 21 de enero de 2018

Carta a un psicologo


En la sala de espera aguarda una familia que está rota, dividida en dos, la madre, por una parte; y un padre que utiliza a sus hijos. Estos son adolescentes,  manipulables y a los que con regalos, es más fácil unirlos a su causa. Ivana añade a su divorcio, el ser inmigrante y tener a padres y hermanos en América. La vida la ha hecho fuerte, desde tan lejos tuvo que emprender viaje por un futuro mejor. Eran los años del efecto llamada, tanto que a la zona donde se fue a vivir le llamaban el pequeño Caribe. Ahora necesita esa ayuda no solo por ella sino fundamentalmente por unos hijos a los que teme perder o que sean destruidos como personas por un progenitor que lleva a cabo la alienación parental. La opinión que tiene de su ex marido se la reserva para ella y jamás dirá nada negativo de él a los pequeños. Han sido muchas noches en vela, asomada al balcón de su casa para recibir el aire del sur, o tantas tardes tomando cafés con amigas y buscando esa palabra de apoyo o tratando de ver la luz. Pero quien tomó la iniciativa facultativa fue Ivana, aunque todos los miembros de la unidad familiar necesitan más que nunca un tratamiento. ¿Por qué nos resistimos a asumir que estamos mal y que precisamos ayuda psíquica?. Aun esta sociedad, sigue pensando, erróneamente, que ir a estos profesionales es estar loco. El psicólogo es un hombre de mediana edad, de pelo canoso, con una sonrisa abierta, limpia y que desde que empezó a tratar a Ivana, generó en ella la confianza necesaria para abrirse y contarle su problema. El primero en pasar fue Gonzalo, el ex marido. Las risas ficticias que mantenía con sus hijos mientras esperaban fuera, se tornan en seriedad cortante cuando es llamado a consulta. Mientras habla el psicólogo él se mantiene sentado de brazos cruzados con la cabeza algo inclinada hacia abajo y la silla distante de la mesa. La desconfianza se aprecia en su mirada y es parco en respuestas. El profesional no necesita mucho tiempo para advertir el caso que tiene por delante. Llama a los menores, estos se muestran inquietos en su comportamiento, recelosos como si el padre les hubiese inducido a pensar que el psicólogo más que profesional está de parte de Ivana. Constata que una de las hijas trata de ocupar el papel de madre sobre sus hermanos, sobreprotegiéndolos y ejerciendo un poder total. La mirada de esta menor es fría, distante y la risa que tenia fuera es nerviosa y la hace sin ganas. Cuando le toca el turno a la madre, el psicólogo mueve la caja de pañuelos de papel que está sobre la mesa como intuyendo que Ivana romperá a llorar. Lo hace al poco tiempo, pero hoy deberá aprender a saber decir no. Ella piensa que querer más es decir siempre, sí y le aterra el perder el cariño de sus hijos. Al tener la custodia y por la despreocupación de Gonzalo, ella actúa como padre y madre. Sobre la mesa el psicólogo coloca una hoja impresa con unas pautas de comportamiento que a manera de incentivo le recomienda sitúe en la nevera. Ahí se puede leer… por hacer la cama, por recoger el cuarto, por echar la ropa sucia a la lavadora y el equivalente en puntos. Gracias Daniel Ventura, psicólogo, por tu entrega en resolver tantos casos de hombres, de mujeres, de familias
Ángel  Gil    

domingo, 17 de diciembre de 2017

Reencuentro


Lo buscamos demasiado tiempo. Tal vez debíamos extrañarnos para poner en marcha la película de nuestra vida en aquel punto donde nos quedamos. Y entonces dejar aparte lo que nos fue pasando y mejorar nuestra existencia. Hemos aprendido precisamente desde aquel día en que fuimos capaces de escribir renglones juntos. Tu mirada enciende y tu presencia calma. Entendí en aquella mañana que podíamos empezar a compartir y crear un mundo a la medida que quisiéramos. Todo pasa pero al final nos quedamos tú y yo, en una charla sin horas, en un paseo sin más límite que una vuelta a atrás de unos zapatos. Un día dijimos que solo nuestras manos podían ser capaces de mover el mundo. Y por eso hacemos, nos damos, seguimos teniendo Fe, valoramos a otros y apartamos aquello que no aporta. Juntos: somos, construimos, resolvemos, descubrimos la bondad, ponemos una señal en el camino pero seguimos en el. Gracias por las pequeñas cosas, por tu sonrisa contagiosa, por tu mente limpia  y por volvernos a ver después de tu jornada y la mía, sólo así puedo soportar tu ausencia. Fueron demasiados años los que nuestros raíles se despegaron, los que aquellas cartas que, aún conservo, servían para hacerme creer vivo lo que aún dormía. Llegaría el instante, mientras la distancia luego supimos que no era tanta y debíamos equivocarnos, formarnos sin descanso e ir anhelando el regreso. Un camino de tierra, hecho con pisadas firmes y otras titubeantes, pero en aquel recodo de las ondas y cuando volvimos a hablar del mar, surgió la luz. Cada vez existen más lugares que saben a ti…el mar en atardeceres de agosto, la pizarra con la silueta de un uniforme, esa puerta del Templo que se entreabría o ese parque cuando te dejaba en tu casa. ¿Lo ves?. Si no tenemos amor ya no somos nada
Ángel  Gil      

jueves, 23 de noviembre de 2017

¡Ledezma libre!


El que fue Alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, se ha escapado de la jaula que Chaves y Maduro han convertido a Venezuela. Rica, prospera y libre la tomaron y pobre, sin futuro y encarcelada la ofrecen, mientras ellos, estos sátrapas vestidos de chándales llenan sus cuentas acosta del hambre y la muerte de un pueblo que ya está al borde de la suspensión de pagos. Un ejemplo de lo que no debe ser un país y una vergüenza para toda una comunidad internacional que permite un genocidio. Por eso cuando Ledezma, un nuevo preso político, ha llegado a Madrid ha respirado aire de libertad la misma que esa izquierda ha vuelto a cortar ahora allá, como antes…sandinistas, las checas españolas, el muro de Berlín, los zulos etarras, Cuba, la URSS. Lo que reflejaba Aleksandr Solzhenitsyn en su “Archipiélago Gulag” es a lo que han tenido sometido la dictadura de Maduro a Ledezma como a tantos otros para destruirlos como personas, pero la fe de muchos es lo que ha impedido consumar ese delito. Por eso desde España y viajando por otras partes del mundo, como ya lo hizo antes Lilian Tintori, va a denunciar Antonio Ledezma la verdadera cara de Nicolás Maduro. Merece nuestro apoyo para que de una vez por todas, en esa parte de hispanoamérica, se puedan celebrar elecciones después de liberar a los quinientos noventa presos políticos que abarrotan los presidios venezolanos. Las duras condiciones que soportan se basan en palizas frecuentes, falta de higiene y de alimentos que minan su salud hasta que ante el temor que mueran entre rejas los confinan en arresto domiciliario, como el que ha soportado el primer edil de Caracas desde el 2.015. Con las mordazas no se juega pese a que ciertos políticos y prensa quieren presentar a Maduro como un gracioso personaje cuyos métodos expeditivos son consecuencia de la lucha que mantienen con los que ellos llaman terroristas y que no son otros que una oposición frente al totalitarismo. Hay que analizar las manifestaciones de Antonio Ledezma al afirmar que su nación ya está en el abismo o que jamás pensó que tuviera que emigrar de Venezuela y del ex presidente de Colombia, Andrés Pastrana, una de las piezas claves de la salida del líder venezolano del campo de concentración, quien piensa que su testimonio servirá para dar voz a quienes no la tienen. El prestigio y la razón que le asiste a Ledezma se contrapone a la nula formación y a la fuerza que exhiben desde el Palacio de Miraflores. No estaría de más que a quien se le ha concedido el premio Cervantes, Sergio Ramírez, emplease su verbo desde el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares para reivindicar para Venezuela lo que D. Quijote decía: “la libertad es uno de los mas preciosos dones que a los hombres nos dieron los cielos”. Ángel Gil